LA VÍA SUFÍ

Somos ladrones encantadores,
Que robamos corazones,
y nunca desfallecemos,
Porque somos los amigos del Uno.

El tiempo de los viejos sermones
ha pasado,
Nosotros apuntamos directamente
al corazón.
Si la mente intenta entrar a hurtadillas
Y tomar el mando,
nosotros le echaremos el lazo
sin demora.

Convertimos el veneno en medicina
Y nuestras penas en bendiciones.
Todo lo que nos era familiar,
A quienes amábamos
y a nosotros mismos,
Tuvimos que dejarlos atrás.

Bendito sea el poema que viene
a través de mí,
pero no de mí,
Porque el sonido de mi propia música Ahogaría
la canción de Amor.

Jalaluddin Rumi

 

Sólo hay una Luz,
Y “tú” y “yo”
no somos otra cosa que agujeros
En la sombra de la lámpara.


Mahmud Shabistari

Para los Sufíes, el Divino es el centro de la existencia, y el corazón es el centro a través del cual podemos contactarlo. La oración, la meditación, la respiración, la danza de giro, y especialmente la práctica del “dhikr” (recuerdo de Dios), basado en la repetición de los Nombres Divinos, son las herramientas principales usadas por los Sufíes en la búsqueda de una conexión directa con Dios.

La palabra sufí deriva del árabe “saf”, que significa puro, claro, adaptable como el agua. Se dice que el Sufí tiene un corazón puro, que significa que él sólo quiere una cosa: Dios. El sufismo es el corazón místico de todas las religiones. Ha asumido diferentes formas y aspectos a lo largo de los siglos. Los derviches existen desde que existe la humanidad: en la tradición decimos que el Profeta Adán, la paz sea sobre él, fue el primer Sufí.

La verdad ha continuado adoptando diferentes formas, desde el misticismo del Profeta Jesús, la paz sea sobre él, a través de los místicos de todas las tradiciones, los monjes, los ermitaños, San Francisco de Asís. Finalmente adoptó la forma que tiene hoy en día cuando los derviches, siempre en búsqueda de la verdad, encontraron al profeta Muhammad, la paz y las bendiciones sean sobre él, el último, el sello de los profetas, y cayeron enamorados de él. La dulzura de su amor y la verdad de su mensaje son irresistibles para la gente del corazón.

 

(véase también: www.sufiway.it)

 

No creas
que estás velado
De Allah
por algo que no sea Allah.

No hay nada además de Allah.

Tú estás velado de Él Por
la ilusión de que hay
algo Diferente
a Allah.

Ahmad Ibn Ata‘ Allah

El camino del Sufismo es el camino hacia la eliminación de los setenta mil velos interpuestos entre el individuo y Dios, el Uno. La esencia de Dios es el amor y la vía sufí es un camino de amor. Amar es ver lo que es bueno y bello en todas las cosas, en cada persona con la que te encuentras. Es aprender de todos y de todo, es reconocerlos regalos de Dios y Su infinita generosidad donde quiera que mires, y ser agradecido. Éste es el primer paso en el camino que lleva al amor de Dios.

El amor es un placer y un dolor, un anhelo, un deseo vivo. Quien ha probado el amor, incluso sólo por un instante, en cualquier forma, ha probado a Dios. Y conoce su secreto.



Deja
que la belleza que amas
Sea lo que haces.

Hay cientos de maneras
De arrodillarse
en la oración
Y besar la tierra.

Jalaluddin Rumi


 

No pienses que decir: “Yo soy Dios”
Sea proclamar la propia grandeza.
Es en realidad total humildad.
Quien dice:
“Soy el siervo de Dios”
Supone que hay dos -Dios y él mismo-
Mientras que quien dice:
“Yo soy Dios”, Se niega a sí mismo.
Renuncia a su propia existencia.
“Yo soy Dios” significa
“Yo no existo. Todo es Dios.
Sólo Dios existe. Yo no soy nada.
Soy vacío absoluto”.

Esto es completa humildad,
no arrogancia,
Pero la gente a menudo lo malinterpreta.
Cuando alguien dice que es el siervo de Dios,
Todavía se ve a sí mismo como alguien que hace,
aunque esté al servicio de Dios.
Todavía no se ha sumergido en el océano de Dios.
Cuando lo haga, ya no habrá cosas tales como
“sus acciones”,
Sólo movimientos
en el agua.

Jalaluddin Rumi

 

Dios dijo: “Para revelar los secretos
de mi Abundante Amor,
Creé un espejo
cuya cara es la Consciencia
Y cuyo reverso es el mundo".

Jalaluddin Rumi